domingo, 13 de febrero de 2011

....El día del amor....

Mañana día “por excelencia” de los enamorados…así podremos observar a innumerables príncipes y princesas en busca del regalo perfecto que enmarque nuestro amor eterno…pero,  ¿es esto real?
Es decir, a todos/as nos suele gustar que nos regalen, pero ¿Qué nos regalen amor y haya un día fijo para hacerlo?...esto ya empieza a no sonar romántico, y además suena hasta comercial.
Si hay un día para casarse…. es este sin duda, uno para conocer al príncipe azul….este también, uno para pedirle matrimonio…no lo dudes el 14 de Febrero…Habría que ser muy “trol” para no darse cuenta de ello…
Pero qué va, ¿de verdad este es el día del amor?…es que acaso existe un manual del amor, unas normas dictadas que sirvan para todos y cada uno de los amores que conocemos (tanto en propia persona como los que nos cuentan), es que todos los amores son iguales, es que nosotros/as mismos somos iguales en todos los momentos que hemos amado…CREO QUE NO!
Por tanto, no puede existir un único día fijo en el calendario para demostrar el amor a la persona que amas, todos los días debe haber sorpresas, ilusión y motivación,  debe descubrirse algo nuevo, debe haber algo que te haga continuar con la misma persona al comenzar el día siguiente, tienes que irte a la cama sabiendo que eres feliz y haces feliz a quién está a tu lado…eso si es amor (sin días en el calendario…pero ¡ojo! No os olvidéis del aniversario y del cumpleaños porque entonces si puede haber disputas, jeje!!)

sábado, 5 de febrero de 2011

Alicia en el país de las astillas...

         Hoy he ido a una tienda de muebles conocida, seguramente por una gran mayoría y ha habido algo que llamó mi atención (pero que no me compré), cito textualmente el cartel que me dio las claves para realizar este nuevo post, voy allá:
“¡Aquí no se tira nada!
Bueno quizá alguna astilla, que provenga de alguno de nuestros suelos laminados. Tal vez alguna vez alguien se la llevó a casa para ver si le convencía, y más tarde la devolvió. Pero si está bien, aquí no se tira nada. Siempre le damos una segunda oportunidad.”
Lo que me llevó a pensar en cuántas oportunidades hemos dado en nuestra vida, a quiénes, en qué momentos…y sobretodo…qué fue de ellas.
El tema de los “ex”,  viene al pelo para esto… cuántas veces hemos oído: dame otra oportunidad…o incluso hemos sido nosotras mismas las que lo hemos pedido.
Muchas de ellas quizá cambiaron nuestro destino, algunas quedaron en el aire y otras simplemente no se concedieron (y mejor así, desde luego!)
No sé qué oportunidad es peor…si la manzana envenenada del cambio (déjame estar contigo, sé que puedo cambiar) que no encierra más que un error en sí, puesto que si lo que te hace falta para estar con una pareja es el cambio….amiga/o….CAMBIA DE PAREJA Y BUSCA LO QUE TE COMPLEMENTA, porque nadie debe cambiar por nadie, solo siendo uno mismo puedes encontrar a quien no eres tú, y eso es lo bonito, eso es lo que importa, lo que debe ser real…
También está la oportunidad de empezar de nuevo…con un camino de baldosas amarillas recorrido y un león con una escoba en la cola intentado borrarlas…esta es la más esperanzadora, porque a veces, sí, a veces ha salido bien. Pero cuesta creer que la memoria aunque sea selectiva, lo es tanto para borrar todo aquello que hace daño recordar o simplemente provoca rencor.
O la oportunidad de “no volverá a pasar”…cuando lo que se trata es  que no debería haber pasado, pero pasó y toca vivir con ello. Cuestión cuanto menos peliaguda puesto que… ¿es perdón, atención o compasión lo que se pide? ¿Podrás vivir con ello? …pero sobretodo… ¿debes perdonar pensando en ti o en la otra persona?
Es cierto que al igual que Alicia, muchas nos agobiamos con el tiempo que corre en nuestra contra y que además siempre nos encontramos con algún conejo  (o coneja: madre, tía, abuela, hermana,  vecina…incluso amiga casada) que nos dice: chica, tú no piensas en casarte nunca? ...con lo bien que se os veía… ¿Cómo lo has dejado escapar?....Deberías haberle dado otra oportunidad.
En el país de las astillas nada se tira, todo se vuelve a poner en el escaparate…si no te sirvió a ti, quizá a otra/o le sirva…pero siempre hay que dar una segunda oportunidad…aunque no seas tú quien esté dispuesta a dársela.

viernes, 4 de febrero de 2011

¿En qué piensan las princesas?

Muchas veces me he preguntado si existe el verdadero príncipe azul…¿cómo sería, dónde viviría, que comería…y sobretodo porqué seguiría soltero?
Cuando hablo como una princesa, son muchas las hadas madrinas que me aconsejan, hablando de la cordura y la racionalidad (poniendo los pies en la tierra), también hablo con madrastras y brujas que me cuentan cómo hacer que los hombres caigan a tus pies sin importarte los sentimientos, ni los proyectos futuros…y a veces charlo con alguna otra princesa, que me cuenta que fue encerrada, hundida y humillada por el que ella creía con fe ciega que era su príncipe azul (que al final destiñó).
A lo largo de mis años he podido comprobar lo que es volar en alfombra mágica pero también lo que es sentirse encerrada en el castillo sin poder salir.
¿A cuántos bailes es necesario ir hasta qué conoces realmente a tu príncipe? ¿Cuántos sapos has de besar hasta que lo encuentras? ¿Cuántas veces tienes que soñar con un mundo ideal?
Es que acaso, ¿los hombres de tu vida pertenecen a etapas?, es decir cada persona que conociste era precisamente lo que necesitabas en ese momento o lo que creías que necesitabas, pero solo fue válido durante un periodo de tu vida, no porque no fuera el definitivo sino porque no iba a serlo. No podemos olvidar que las personas evolucionamos, crecemos, maduramos, y con nosotros cambian nuestras aficiones e intereses, nos volvemos más exigentes y/o  más cariñosos, en fin, intentamos enmendar nuestros errores con errores nuevos pero con distintas consecuencias, demandamos diferentes cosas a los demás que buscamos, en ocasiones  en nosotros mismos y no encontramos (de ahí la teoría de complementar, de encajar tu pieza del puzle)
Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿existe realmente el hombre perfecto? ¿O es tan solo fruto de los cuentos y la imaginación de todas aquellas princesas que desean amar y ser correspondidas?
Sé que no hay que obsesionarse con la perfección, ya que solo nos lleva a una desesperación de vida…puesto que nadie es perfecto en su totalidad. Lo felicidad consiste en que los fallos del otro complementen tus puntos buenos y viceversa. La perfección puede ser construida por nosotros mismos, cuándo conocemos a alguien que encaja en nuestra vida, en el momento adecuado… podemos, sin cambiar nada, encontrar esa perfección que tanto ansiábamos.
No debemos olvidar que, como me dijo una gran amiga un día, tenemos las relaciones de pareja que queremos, porque si no es así… ¿por qué no las cambiamos? ¿Es que no somos dueños/as de nuestra vida? ¿Por qué nos conformamos?
Así que sigo en mi búsqueda del príncipe azul pero con la certeza de que él existe… vivirá en un hermoso castillo alquilado?... le comprará la ropa su reina madre?... tendrá un buen caballo?...tendrá un pasado lleno de brujas?...  será una bestia?  (depende de en qué ámbito esto puede tener su punto, jeje!)