Hoy he ido a una tienda de muebles conocida, seguramente por una gran mayoría y ha habido algo que llamó mi atención (pero que no me compré), cito textualmente el cartel que me dio las claves para realizar este nuevo post, voy allá:
“¡Aquí no se tira nada!
Bueno quizá alguna astilla, que provenga de alguno de nuestros suelos laminados. Tal vez alguna vez alguien se la llevó a casa para ver si le convencía, y más tarde la devolvió. Pero si está bien, aquí no se tira nada. Siempre le damos una segunda oportunidad.”
Lo que me llevó a pensar en cuántas oportunidades hemos dado en nuestra vida, a quiénes, en qué momentos…y sobretodo…qué fue de ellas.
El tema de los “ex”, viene al pelo para esto… cuántas veces hemos oído: dame otra oportunidad…o incluso hemos sido nosotras mismas las que lo hemos pedido.
Muchas de ellas quizá cambiaron nuestro destino, algunas quedaron en el aire y otras simplemente no se concedieron (y mejor así, desde luego!)
No sé qué oportunidad es peor…si la manzana envenenada del cambio (déjame estar contigo, sé que puedo cambiar) que no encierra más que un error en sí, puesto que si lo que te hace falta para estar con una pareja es el cambio….amiga/o….CAMBIA DE PAREJA Y BUSCA LO QUE TE COMPLEMENTA, porque nadie debe cambiar por nadie, solo siendo uno mismo puedes encontrar a quien no eres tú, y eso es lo bonito, eso es lo que importa, lo que debe ser real…
También está la oportunidad de empezar de nuevo…con un camino de baldosas amarillas recorrido y un león con una escoba en la cola intentado borrarlas…esta es la más esperanzadora, porque a veces, sí, a veces ha salido bien. Pero cuesta creer que la memoria aunque sea selectiva, lo es tanto para borrar todo aquello que hace daño recordar o simplemente provoca rencor.
O la oportunidad de “no volverá a pasar”…cuando lo que se trata es que no debería haber pasado, pero pasó y toca vivir con ello. Cuestión cuanto menos peliaguda puesto que… ¿es perdón, atención o compasión lo que se pide? ¿Podrás vivir con ello? …pero sobretodo… ¿debes perdonar pensando en ti o en la otra persona?
Es cierto que al igual que Alicia, muchas nos agobiamos con el tiempo que corre en nuestra contra y que además siempre nos encontramos con algún conejo (o coneja: madre, tía, abuela, hermana, vecina…incluso amiga casada) que nos dice: chica, tú no piensas en casarte nunca? ...con lo bien que se os veía… ¿Cómo lo has dejado escapar?....Deberías haberle dado otra oportunidad.
En el país de las astillas nada se tira, todo se vuelve a poner en el escaparate…si no te sirvió a ti, quizá a otra/o le sirva…pero siempre hay que dar una segunda oportunidad…aunque no seas tú quien esté dispuesta a dársela.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar