viernes, 4 de febrero de 2011

¿En qué piensan las princesas?

Muchas veces me he preguntado si existe el verdadero príncipe azul…¿cómo sería, dónde viviría, que comería…y sobretodo porqué seguiría soltero?
Cuando hablo como una princesa, son muchas las hadas madrinas que me aconsejan, hablando de la cordura y la racionalidad (poniendo los pies en la tierra), también hablo con madrastras y brujas que me cuentan cómo hacer que los hombres caigan a tus pies sin importarte los sentimientos, ni los proyectos futuros…y a veces charlo con alguna otra princesa, que me cuenta que fue encerrada, hundida y humillada por el que ella creía con fe ciega que era su príncipe azul (que al final destiñó).
A lo largo de mis años he podido comprobar lo que es volar en alfombra mágica pero también lo que es sentirse encerrada en el castillo sin poder salir.
¿A cuántos bailes es necesario ir hasta qué conoces realmente a tu príncipe? ¿Cuántos sapos has de besar hasta que lo encuentras? ¿Cuántas veces tienes que soñar con un mundo ideal?
Es que acaso, ¿los hombres de tu vida pertenecen a etapas?, es decir cada persona que conociste era precisamente lo que necesitabas en ese momento o lo que creías que necesitabas, pero solo fue válido durante un periodo de tu vida, no porque no fuera el definitivo sino porque no iba a serlo. No podemos olvidar que las personas evolucionamos, crecemos, maduramos, y con nosotros cambian nuestras aficiones e intereses, nos volvemos más exigentes y/o  más cariñosos, en fin, intentamos enmendar nuestros errores con errores nuevos pero con distintas consecuencias, demandamos diferentes cosas a los demás que buscamos, en ocasiones  en nosotros mismos y no encontramos (de ahí la teoría de complementar, de encajar tu pieza del puzle)
Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿existe realmente el hombre perfecto? ¿O es tan solo fruto de los cuentos y la imaginación de todas aquellas princesas que desean amar y ser correspondidas?
Sé que no hay que obsesionarse con la perfección, ya que solo nos lleva a una desesperación de vida…puesto que nadie es perfecto en su totalidad. Lo felicidad consiste en que los fallos del otro complementen tus puntos buenos y viceversa. La perfección puede ser construida por nosotros mismos, cuándo conocemos a alguien que encaja en nuestra vida, en el momento adecuado… podemos, sin cambiar nada, encontrar esa perfección que tanto ansiábamos.
No debemos olvidar que, como me dijo una gran amiga un día, tenemos las relaciones de pareja que queremos, porque si no es así… ¿por qué no las cambiamos? ¿Es que no somos dueños/as de nuestra vida? ¿Por qué nos conformamos?
Así que sigo en mi búsqueda del príncipe azul pero con la certeza de que él existe… vivirá en un hermoso castillo alquilado?... le comprará la ropa su reina madre?... tendrá un buen caballo?...tendrá un pasado lleno de brujas?...  será una bestia?  (depende de en qué ámbito esto puede tener su punto, jeje!)

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